La cocina interior contemporánea se integra en la vivienda como una estructura capaz de ordenar funciones, recorridos y relaciones visuales. ART, de Modulnova, desarrolla esta idea mediante una composición precisa de gres Appennino y nogal Classic, donde la materia define tanto el volumen como la experiencia cotidiana del espacio.
ART es una colección de cocina construida a partir del encuentro entre una superficie mineral de apariencia monolítica y una madera trabajada con continuidad. La isla, los frentes y los elementos de almacenaje forman un sistema unitario en el que cada detalle técnico contribuye a una lectura arquitectónica clara.
La colección no se apoya en recursos ornamentales. Su identidad procede de la proporción de los volúmenes, la continuidad de las vetas, los encuentros a 45 grados y la integración de aperturas, perfiles e iluminación.
La cocina ART se caracteriza por una composición de líneas limpias y volúmenes rotundos. El gres Appennino construye el cuerpo central, mientras que la madera aceitada en nogal Classic introduce calidez, profundidad y una escala más próxima.
Ambos materiales mantienen su carácter propio, pero se relacionan mediante encuentros precisos. La piedra aporta una percepción de masa continua. La madera envuelve parte de la isla, prolonga sus vetas por diferentes planos y suaviza la presencia del bloque mineral.
Esta relación permite que la cocina se perciba como una pieza integrada en la arquitectura interior. Los módulos no aparecen como elementos independientes, sino como partes de una estructura continua que organiza el espacio y reduce las interrupciones visuales.
La isla de ART concentra el peso espacial de la composición. Su revestimiento en gres Appennino reproduce el aspecto del mármol de los Apeninos y construye una superficie homogénea alrededor del volumen de trabajo.
El efecto monolítico se consigue mediante una encimera de 10 centímetros de altura y la unión a 45 grados entre el costado y el respaldo dogati. Esta resolución reduce la presencia de juntas visibles y permite que las distintas caras se lean como una única envolvente mineral.
La encimera se encuentra ligeramente elevada sobre la estructura e incorpora un borde salvavidas en sus cuatro lados. Se trata de una solución funcional que ayuda a contener líquidos y protege el perímetro sin introducir piezas ajenas a la geometría general.
La escala de la isla permite que actúe como elemento organizador. En espacios abiertos, puede definir el área de cocina sin recurrir a cerramientos, establecer distancias de circulación y crear una transición clara hacia el comedor o la zona de estar.
La cocina queda delimitada por el propio volumen, pero conserva la continuidad visual del interior.
La madera introduce una lectura distinta dentro del sistema ART. Las puertas de nogal Classic están trabajadas mediante la técnica de plegado, un proceso que permite extender el acabado por el frente, los bordes y la cara interna.
Cada puerta presenta un espesor de 3 centímetros, una inclinación de 30 grados y un retranqueo de 4 centímetros respecto a la parte superior. Esta geometría genera profundidad y define con precisión el encuentro con el volumen de gres.
La veta vertical continúa sin interrupciones por el borde, el perfil y el interior de la puerta. La coherencia material se mantiene así tanto cuando los frentes están cerrados como durante su apertura y uso.
Las puertas de nogal envuelven parcialmente el gres Appennino de la isla y cubren parte de sus esquinas. Este gesto conecta los dos materiales y produce un efecto espejo entre las superficies enfrentadas. La madera no funciona como un simple contraste cromático, sino como una piel que acompaña y completa el bloque central.
En ART, los materiales participan directamente en la percepción de la cocina. El gres refuerza la horizontalidad de la encimera y aporta densidad visual. La veta vertical del nogal introduce ritmo y eleva la composición.
La diferencia entre ambas superficies ayuda a ordenar el conjunto. El acabado mineral concentra la atención en la isla y en el área de trabajo. La madera construye los planos verticales y relaciona la cocina con otros elementos del interior, como revestimientos, mobiliario o carpinterías.
Esta combinación también modifica la forma en que la luz recorre el espacio. El gres muestra una superficie continua y precisa, mientras que el nogal revela variaciones de tono y textura. La arquitectura interior gana profundidad mediante el propio comportamiento de los materiales, sin necesidad de añadir elementos decorativos independientes.
ART incorpora el programa Glass en versión puerta de entrada, una solución que amplía las posibilidades de distribución y permite conectar la cocina con espacios auxiliares.
El bastidor en acabado Anthracite Dust queda integrado y oculto dentro de un único perfil vertical, que funciona al mismo tiempo como asa. La apertura se resuelve sin tiradores añadidos, conservando la esencialidad visual de los frentes.
En el interior de la vitrina, una estructura de nogal Classic se combina con estantes y dos bases suspendidas en gres Appennino. Estos elementos parecen flotar dentro del volumen gracias a la ligereza de los apoyos y a la iluminación incorporada en los estantes.
La luz integrada mejora la visibilidad del contenido y destaca las vetas de la madera y la textura del gres. El almacenaje pasa a formar parte de la composición material de la cocina y mantiene la misma atención al detalle que la isla y los frentes principales.
La claridad formal de ART depende de soluciones técnicas concretas. Los encuentros a 45 grados, la técnica de plegado, el perfil vertical integrado y el borde salvavidas permiten resolver el uso diario sin fragmentar la imagen del conjunto.
Cada elemento responde a una función reconocible. La isla concentra superficie de trabajo y apoyo. Los frentes de nogal organizan el almacenaje. El programa Glass incorpora una transición arquitectónica y una vitrina iluminada. Todo se integra dentro de una composición donde las aperturas y los equipamientos permanecen visualmente controlados.
Esta precisión evita que la funcionalidad genere ruido. La cocina mantiene una lectura ordenada incluso cuando integra diferentes zonas operativas, volúmenes de almacenaje y elementos de conexión con otras estancias.
ART plantea la cocina como un sistema que trabaja la materia, la proporción y la continuidad. El gres Appennino construye un volumen central sólido; el nogal Classic lo envuelve, introduce profundidad y aporta una presencia más cálida; el programa Glass amplía la composición mediante una solución integrada de acceso y almacenaje.
La colección encuentra su expresión en los detalles visibles: el espesor de la encimera, la continuidad de la veta, la inclinación de las puertas, las uniones a 45 grados y la luz incorporada en los estantes.
ART representa una cocina interior contemporánea en la que técnica y materia forman parte de una misma estructura. Su diseño ordena el espacio con precisión y convierte la relación entre piedra, madera y luz en el principal argumento del proyecto.